viernes, 1 de septiembre de 2017

Vigilar las fronteras no está reñido con el auxilio humanitario

ENTREVISTA MARCO FLORES 
m. victòria bertran



- Amnistía Internacional ha presentado el informe ‘Miedo y vallas: los planteamientos de Europa para contener a las personas refugiadas’. ¿Cuál es el dato más destacable?
- Que los estados de la UE han construido más de 235 kilómetros de vallas en las fronteras exteriores de la UE, que han costado más de 175 millones de euros.

- ¿Cómo se desglosan tantos kilómetros de vallas? ¿Cuáles son los países que han levantado vallas dentro de la UE?
- Hay una valla de 175 km en la frontera entre Hungría y Serbia; una de 30 km entre Bulgaria y Turquía, que se ampliará con 130 km más; otra de 10,5 km en Evros, entre Grecia y Turquía. Y no olvidemos los 18,7 km entre Ceuta y Melilla y Marruecos.

- ¿De qué sirven esas vallas?
- Principalmente para aumentar el sufrimiento de las personas que migran. El informe de Amnístía Internacional demuestra que las vallas han servido para redirigir a esas personas hacia otras rutas terrestres, y hacia rutas marítimas extremadamente peligrosas que muchas veces les han conducido a la muerte. Este año hasta noviembre, más de 500 personas han muerto en el Egeo, y más de 3.500 se han ahogado en todo el Mediterráneo. Aunque ahora no sean noticia de primera plana, siguen llegando personas huidas de Siria, y sigue habiendo naufragios. Que no salga tanto como antes en las noticias no quiere decir que no esté pasando.

- ¿Tiene implantación Amnistía Internacional en Bulgaria, Turquía, Grecia…
- Sí, Amnistía Internacional tiene implantación en estos países, donde una parte de la población está protestando también contra esas vallas. Solemos tener la visión de un país a partir de las políticas de su gobierno, pero hay ciudadanos que están en contra de esas políticas. Al igual que hay ciudadanos israelíes que protestan por las políticas de Israel, por ejemplo. Lo que ocurre es que no trasciende.

- Según Amnistía, entonces, ¿no debería haber fronteras?
- Amnistía Internacional parte de la convicción de que todos los países están en el derecho de vigilar sus fronteras y de garantizar la seguridad nacional. Pero hay que tener claro que esto no es incompatible con la defensa de los derechos humanos. Vigilar las fronteras, decidir quién entra y quién no, no está reñido con la atención y el auxilio humanitario, que, por otra parte, está regulado por ley. A un refugiado no se le pueden cerrar las puertas y dejarlo abandonado. Nosotros instamos a todos los estados, y en particular al español, a que haga una mejor política de refugio y asilo, y a que procure vías legales y seguras de acceso a los inmigrantes.

- ¿Es hipócrita criticar desde España, por la valla de Melilla, las vallas en otros países?
- Pensemos que las concertinas de la valla de Melilla se habían utilizado en el sector agropecuario. En Perú a raíz de una normativa quedaron prohibidas porque dañaban al ganado. Ha quedado claro que para las fronteras sí pueden usarse, aunque lastimen gravemente a personas que solo buscan una vida mejor.

- ¿Cómo definiría la actual politica española de acogida?
- Se supone que hay una normativa europea para que todos los países de la UE la cumplan. La realidad es que cada uno hace un poco lo que quiere. No hay una verdadera atención humanitaria al migrante porque no hay voluntad de que la haya. La ley existe. La UE tendría que vigilar más a sus estados miembros.

- ¿Donde hay vallas hay siempre abusos contra los derechos humanos?
- Así lo explica el informe de Amnistía. Señala que las devoluciones ilegales en la frontera de solicitantes de asilo se han convertido en norma en cualquier frontera exterior de la UE. En marzo de este año España legalizó las devoluciones en caliente, que impiden a los migrantes acceder a procedimientos de solicitud de asilo, una violación del derecho internacional. Además, estas devoluciones en caliente implican violencia y ponen en peligro la vida de las personas. También Bulgaria y Turquía realizan esta práctica.

- ¿Es factible que España absorba toda la inmigración que llega a sus puertas?
- Hay que tener en cuenta que todas estas personas no quieren entrar para quedarse en España, sino utilizarla como zona de paso para dirigirse al norte de Europa. Una ‘avalancha’ de inmigrantes, que es la expresión que suele utilizarse para dar un matíz negativo a la inmigración, nunca la va a haber.

- ¿Y Europa es capaz de absorber a todas las personas que han salido de Siria?
- La población siria era de unos 22,7 millones de habitantes en 2011. Según Médicos Sin Fronteras, los refugiados internos son 6,5 millones. Y 4,3 millones los que han huido a otros países. Turquía acoge a 2,1 millones, y el Líbano, que tiene 4 millones de habitantes, alberga a 1,1 millones de sirios.

- ¿Entonces?
- La UE tiene recursos suficientes para atender a una parte de los refugiados sirios, integrándoles como ciudadanos que pueden aportar mucho a cada país, como ha sabido verlo Canadá, que va a acoger a 25.000. Es el de Canadá un mensaje insipirador, en las antipodas del que hemos oído en España por ejemplo al obispo Antonio Cañizares, que se cuestionaba si los refugiados sirios eran trigo limpio... Los sirios son en general personas que siempre han dado una gran importancia a la educación, al progreso individual y colectivo a través de la educación y del estudio. Por eso es maravillosa la actitud de Canadá, dispuesto a acoger todavía a más de los 25.000. Yo creo que en Canadá han sabido fijarse en las cualidades de la población siria en general.

- ¿Por qué en los cinco años de guerra en Siria no fue posible implantar un corredor humanitario?
- Influyó sin duda el hecho de que el régimen de Bachar al Assad es una dictadura que ha ejercido contra su pueblo la mayor violencia. Después entraron en escena otros actores que complicaron enormemente el escenario.

- No es gratuito que el informe de Amnistía incorpore la palabra ‘miedo’. Todavía más tras los atentados de París. ¿No es normal el miedo?
- Está comprobado que los yihadistas que están cometiendo atentados terroristas viajan en avión y con pasaportes europeos. No son refugiados sirios que llegan en patera. Tengo la sensación, no obstante, de que los terroristas están logrando la batalla en términos de miedo, porque lo tenemos.

- ¿A qué hay miedo, aparte de a un atentado puntual?
- Creo que el miedo de la sociedad europea es a que la situación que viven los países que están en trance de guerra pueda introducirse en Europa. Pero hay que tener en cuenta otro miedo, que es el que hay entre la población inmigrante que está en Europa, y que temen aún un mayor rechazo. Hay que escuchar y comprender también ese temor. Por otra parte, los estados y los gobiernos no están respondiendo de una forma inteligente ni adecuada.

-¿Qué cabría esperar?
-No se puede hacer lo que ha hecho el presidente francés François Hollande y responder a la barbarie con más barbarie. Fijémonos en el discurso belicista que están lanzando a su población. En Amnistía Internacional sabemos que cualquier país tiene derecho a defenderse de una agresión, pero esteremos atentos para que se cumplan los tratados internacionales y no se ataque a la población civil, al igual que lo denunciaremos si lo hace Rusia.

-¿Cómo luchar contra el miedo? ¿Con educación?
Con educación y teniendo en cuenta que la situación política interna de los países europeos influye a la hora de que se lancen ciertos mensajes. En Francia se trata por ejemplo de demostrar quién es capaz de devolver el golpe con más fuerza y más rápido. François Hollande ha visto aumentar su popularidad enormemente tras su respuesta a los atentados terroristas. Cabría preguntarse cuánto ha aumentado la popularidad del primer ministro canadiense Justin Trudeau tras dar la noticia de la acogida de los 25.000 refugiados sirios. Y hay que hablar aquí de los medios de comunicación.

- ¿Qué pasa con los medios de comunicación?
- También juegan su papel. ¿Habrán abierto los diarios a cinco columnas con la noticia de la acogida de los refugiados sirios y con el mensaje positivo del primer ministro canadiense? Porque sí hubo una enorme repercusión del mensaje de Hollande contra el Estado Islámico, al estilo de ‘Francia responde’, ‘Caerán’… un lenguaje belicista que es contraproducente y que hace que salgan perdiendo los derechos humanos de todos, incluidos los de la población que supuestamente tiene que ser protegida.

- ¿Puede explicar la campaña ‘Regala tus palabras’ que llevará a cabo Amnistía Internacional en Tarragona el domingo?
- ‘Regala tus palabras’ es una campaña de recogida de mensajes de solidaridad para presos de conciencia. Cuando cientos de miles de personas apoyan a un defensor de los derechos humanos, el impacto es enorme y da a esa persona la fuerza que necesita para seguir con su lucha. También envía a sus opresores el mensaje de que no pueden mantener sus crímenes en secreto y de que el mundo les vigila.

- ¿A qué presos en concreto va a ir destinada la campaña este año?
- Pedimos la excarcelación inmediata de Fred Bauma e Yves Makwambala, presos de conciencia en la República Democrática del Congo, en la cárcel por participar en un movimiento juvenil que organiza acciones y debates políticos pacíficos. Pedimos también la libertad para Rania Alabbasi y sus seis hijos, presos en Siria.

- ¿Dónde estará instalada Amnistía Internacional el domingo en Tarragona, en la Rambla?
- Instalaremos la carpa de Amnistía Internacional el domingo día 13 de 11 a 15 horas para recoger firmas en la Rambla Nova. La actividad se complementa con un vermut y música con el DJ Pallaretti.

- ¿De verdad les llegarán las cartas de Tarragona a los presos de conciencia?
- Sí, claro que les llegan. Amnistía Internacional se ocupa de ello. El trabajo que realizamos es lento, pero conseguimos muchas cosas concretas. El 28 de mayo de 2015, el gobernador del estado del Delta de Nigeria, Emmanuel Uduaghan, indultó al preso Moses Akatugba tras recibir 800.000 peticiones de simpatizantes de Amnistía Internacional. En 2013 se logró liberar al activista camboyano Yorm Bopha, el birmano Tun Aung y el ruso Vladimir Akimenkov. Es un trabajo lento, pero da resultados. Por eso hay que seguir.

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