viernes, 1 de septiembre de 2017

La despenalizacióndel trabajo sexual

La trata de seres humanos constituye un abominable abuso contra los derechos humanos
Hace pocas semanas se ha abierto un debate a raíz de una propuesta que Amnistía Internacional debe elaborar y acordar para una política de protección de los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales.

En un primer manifiesto, Amnistía Internacional argumenta que los trabajadores y las trabajadoras sexuales son uno de los grupos más marginados del mundo. En muchos países se ven amenazados por toda una serie de abusos, tales como la violación, las palizas, la trata de personas, la extorsión, el desalojo forzoso y la discriminación, que incluye la exclusión de los servicios de salud. De hecho, en muchos casos, estos abusos y violaciones de derechos humanos son perpetrados por la policía, por clientes y por terceras partes.
La despenalización del trabajo sexual significa que los trabajadores y las trabajadoras sexuales ya no infringen la ley por realizar trabajo sexual. No se ven obligados a vivir fuera de la ley, y hay un mayor espacio para proteger sus derechos humanos.
Cuando los trabajadores y las trabajadoras sexuales dejan de ser vistos y tratados como ‘delincuentes’ o ‘cómplices’, corren menos riesgo de sufrir tácticas policiales agresivas, y pueden exigir protección y mejores relaciones con la policía. La despenalización devuelve sus derechos a los trabajadores y las trabajadoras, y los convierte en agentes libres.
Y aquí viene la pregunta: ¿acaso la despenalización del trabajo sexual no alienta la trata de personas? Es importante dejar muy claro que Amnistía Internacional condena enérgicamente todas las formas de trata de seres humanos, incluida la trata con fines de explotación sexual. La trata de seres humanos constituye un abominable abuso contra los derechos humanos y debe ser penalizada como cuestión de derecho internacional. Esto queda claro para todas nuestras deliberaciones sobre política.
La despenalización del trabajo sexual no significa eliminar las sanciones penales para la trata de personas. No hay indicios que sugieran que la despenalización da lugar a un aumento de la trata.
Creemos que la despenalización ayudaría a abordar la trata de personas. Cuando el trabajo sexual se despenaliza, los trabajadores y las trabajadoras sexuales son más capaces de trabajar juntos y reclamar sus derechos, para lograr mejores estándares y condiciones de trabajo y una mayor supervisión del sexo comercial y de la posible trata de personas destinadas a este fin.
Otra pregunta recurrente que se plantea puede ser: ¿significa que Amnistía Internacional promueven el trabajo sexual? Aquí la respuesta que damos es contundente y clara: no, y no creemos que nadie deba realizar trabajo sexual contra su voluntad, y nadie debe verse nunca obligado o coaccionado para convertirse en trabajador o trabajadora sexual. Existen pruebas de que, a menudo, los trabajadores y las trabajadoras sexuales se dedican a este trabajo como su único medio de supervivencia, y porque no tienen otra opción.
No estamos trabajando para que la prostitución sea un derecho humano, pero sí creemos que los trabajadores y trabajadoras sexuales tienen derechos humanos.

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